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La vida es un fenómeno disidente.

Creo que escribir a veces ayuda a aliviar el peso de lo que parece imposible de entender.
No me refiero a los grandes interrogantes colectivos, si no a las pequeñas inquietudes personales de donde la vida nace y en donde puede también terminar.

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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Hoy estaba sentado en el banco de una plaza leyendo un libro. Tenía la mirada atenta en las palabras y por la derecha vi que se acercaba una figura que se sentó a mi lado. Inmediatamente me di cuenta de que se trataba de una mujer, un poco por el perfume y además porque con la mirada periférica podía distinguir su pollera y sus piernas desnudas. Entonces conservé los ojos sobre los renglones pero mi atención se disipó por completo. Comencé a imaginar una fantasía. Allí yo volteaba de repente y decía a la mujer: “Che, pero escuchame, ¿estás bien?”. Y entonces era placentero imaginar que tenía con ella esa gran familiaridad, que en la realidad no teníamos porque lo cierto es que éramos unos completos desconocidos. Pero es que yo deseaba tener esa proximidad con una mujer. No me refiero a una proximidad física, que de hecho la teníamos porque estábamos los dos sentados en el mismo banco, sino a una proximidad de otro tipo, una proximidad de lo cotidiano, de esa que uno tiene cuando le pregunta sin más a otra persona: “Che, pero escuchame, ¿estás bien?”. Y cuando en mi fantasía ella me respondía algo yo imaginaba que estaba realmente en la vida de esa mujer. Entonces quería mirarla y observar cómo todas sus facciones esperaban algo mío, y después decirle alguna cosa completamente cotidiana, y quizá que nos riéramos los dos y que luego se dejara abrazar y besar en el pelo, el cuello, y al final en la boca.
Volvieron mis ojos a las letras del libro. La mujer seguía a mi lado y creo que casi tuve el impulso de hablar, pero fue ella la que empezó a decir algo. Mi cabeza volteó para mirar su sonrisa.
Lo que me dijo fue: “Che, pero escuchame, ¿estás bien?”. Yo me puse colorado y respondí: “No”.

3 comentarios:

Bubi dijo...

Me alegra mucho que hayas actualizado Gon.
En serio, y de verdad me gusta este texto que me hizo transportar, por que creo que a todos nos suceden situaciones parecidas, o por lo menos a mi y a vos.

Me intriga el perfume y me derrite la expresión de tu cara así cuando miras para un costado y te pones colorado, (eso que no pasa tan seguido).


Te dedico unos sonetos que no son míos, pero que los hago míos para dedicarte.

Me gusta desarmarme arriba tuyo
me gusta demasiado ensuciarte
besar tu flor, inmediata, besarte atrás y adelante,

Me gusta tanto que me encante,
que quiero hasta la locura,
desarmarme en el vaivén de tu cintura,
y remar sobre tu espalda y naufragarte.

Bien, eso solo no mas
Por que no es poco pero tampoco demasiado.

Besitos

NaNa dijo...

JA JA JA JA! MEGUSTÓ ESTESCRITO, SUELEN DARSE ESAS SITUACIONES Y ES MUY DIVERTIDO. GRACIAS POR EL COMENTARIO, MI IDEA ES JUSTAMENTE DESPERTAR SENSACIONES CON LOS DIBUJOS, (CUANTO MÁS CONFUSAS, MEJOR) ASÍ QUE ME ALEGRO QUE LO HAYAS DISFRUTADO MÁS ALLÁ DEL ODIO QUE TE MANIFIESTA LA NIÑA.
SALUD!!

budin dijo...

"...Yo me puse colorado y respondí: “No”..."

-q dulce!- ;)

Ahora, tengo un par de historias de banco de plaza en mi haber.

Una extraña en particular, donde me entere, por medio de un don muy verborragico que me increpo asi como asi, que mi tio abuelo habia fallecido, asique tuve q dejarlo para ir a avisar a mi casa.

Cosas increibles que suceden. Pueblo chico, inferno grande (?)

Eso dicen...

Gracias por tu comentario en mi blog, me gustó la idea y la voy a tener en cuenta para algun proximo relato, ademas, sos bienvenido cdo asi lo dispongas =)

Un beso!